5/03/2011

Llamadas telefónicas con Gonzalo Rojas (1917 - 2011)


Por Augusto Rodríguez


Gonzalo, poeta, amigo, te seguiré llamando por teléfono y seguiré escuchando tu voz. Tu voz que viajaba desde el otro lado del teléfono por el alambre de la poesía. De esos poemas que hemos leído siempre como si vinieran de otro lado, de otro mundo. Las palabras en ti tomaban otro ritmo, otra respiración, otro verbo. Creabas nuevas palabras al hablar y al escribir dejabas rastros de luz, pero sobre todo nos decías algo del más allá, del cielo, de las nubes y de eso que está escrito en las estrellas.

Cuando viajé a Santiago de Chile e iba al Sur a verte, viniste a Santiago y nos cruzamos. O como tus deseos de venir a leer con nosotros (tus amigos, tus lectores) a nuestro cálido Guayaquil. El clima te vendría bien, según tú. Pero de último momento te enfermaste. Ya nada importa. Pero me quedo con las conversaciones y los diálogos abiertos. No tuve la suerte de conocerte pero quedo con tus palabras del otro lado del telefóno. Sé que seguirás hablando con tu única voz, a borbotones, a disparos, con la velocidad del lenguaje y de la rabia.

A ratos pienso que las palabras se nos van acabando y que los verdaderos y últimos poetas se van muriendo y vamos quedando los mortales. Los otros. Los ocultos. Los inicados. Los que esconden cenizas y tienen sucias las manos. En un tiempo actual de terroristas, beatos, tsunamis, terremotos, mineros, talk shows, bodas reales y donde los poetas sólo piensan en premios, marketing, antologías, residencias, ministerios, dinero, mujeres, entrevistas, etc., y se olvidan de escribir el poema sencillo y cotidiano de todos los días que nos aliente, nos descifre y nos una como humanos…

Te seguiré llamando Gonzalo, poeta, amigo. Seguramente tu teléfono sonará ocupado, ocupado, ocupado. ¿Estás hablando con todos nuestros muertos? ¿Eres aire? ¿Estrella? ¿Fuego? Sólo sé que respiraremos tu oxígeno.

3/13/2006

EDUARDO ANDRADE

(Guayaquil, 1978) Está por publicar un libro de poemas y un libro de cuentos. Los estudios superiores los realizó en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Guayaquil.




Aprendí a malvivir de cuentos,
de buscar la verdad inexistente
en los huesos del cielo.
Las costumbres y variaciones
limpian las lunas
y las manchas disfrutan de la ignorancia
del pendejo caminante,
¡qué más da!
si en el fétido camino
abundan los querubines enmascarados;
el organismo anunciaba cantante el cáncer
¡qué bien se siente cuando la muerte se acerca!
dulce refugio en punto desconocido
para el burlado y sosegado,
la tristeza de no escribir nada coherente
y soñar con la pluma que está al fondo de un lago;
me cansé de sabios ignorantes
y de guerreros que se inventan batallas,
¿quién sabe lo que el vagabundo pudo hacer?,
si es que no le hubieran robado.





Desde esta ventana
como se extraña la presencia
de tu frío seno maternal,
tan bello tu vestido
y dulces tus caricias
que el deseo de compartir
el fin del camino en la tumba
hace más impaciente mi destierro
que hasta mi propia pluma siente celos
que te dedique un poema.
Dulce reina del Hades!
poderoso tu hechizo
que el mismo hombre inventó el suicidio
para no perder el tiempo
de besar tus labios mortales.
Quisiera beber tu cianuro
para estar a tu lado
y olvidarme de vivir
en este fango esclavizador
donde las celdas abiertas
dañan mi ser.
Las amazonas aprovechadas
impidieron mi castidad
la cual gustosa
reservaba para ti.
Aquí el excremento es oro
y en tu trono simplemente no existe lo mercantil.
Por mi falta de virginidad
pido a mis hermanos
que intercedan ante vuestra merced
y cuiden mi copa de vino
para disfrutar el coloquio
en nuestra mesa maldita.
El inexistente tiempo ya termina,
tengo mi equipaje perdido de los viajes.
Solo pido que me recojas
y el resto no importa.
Olvida a las rameras,
dichoso estaré de sufrir
cualquier castigo
porque la recompensa
de estar del otro lado del epitafio
hará más dichoso
mis intentos de escribir.
Reina del panteón
apiádate de mí.
No seré soldado de tu ejército
ni juraré tu bandera
debido que ser fiel
es mi maldito error
aunque a tu lado errar es bueno y eterno,
espero jugar contigo
por siempre en limbo
con nuestros espectros amigos.
Dame el valor
de cortar el camino sangrante de mi cuerpo
sin importar o carecer de argumento
ayúdame a dejar esta celda
que es putrefacta
aunque a algunos agrade.
No quiero simpatizar
en este maldito patio
tampoco en tu convento,
solo quiero estar a tu lado
para disfrutar la libertad
de ser un idiota sin remedio
y no causar resentimientos
a los verdaderos inteligentes.

JUAN FERNANDO AUQUILLA

(Cuenca, 1973) Segundo lugar del concurso Universitario de Poesía. Es parte del grupo de literatura de la Universidad de Cuenca.




Penélope, aún espera
mientras Ulises y Telémaco vagan por los prostíbulos de la gran ciudad
Delmira vuelve a caer en los brazos de su amante los días lunes y también los viernes
Alfonsina ha descolgado ya el teléfono y camina sola por las olas de un manicomio de vez en cuando pregunta por la luna y la marea alta.

Homero es empleado en un banco y todos los días realiza los balances contables él ignora que lo vigilan desde una cámara oculta
Dante dibuja círculos con el compás en el cuaderno de geometría mientras su madre le pide que deje sus tareas y vaya en busca del pan para el café de la tarde él no le presta atención
pues tiene temor de salir al infierno cotidiano.

Joaquín es el chico punk que ofrece pearcing en la plazoleta
Trabaja, hasta que le dan las diez y las once, las doce y la una y se retira a casa alegre
Porque mañana comprará jeringas nuevas y en la noche visitará el nuevo café de la ciudad abierto hace unos pocos días.




¿Qué sabes de mí?
Que lees el evangelio en mi cuerpo,
¿Qué guardas en tu vientre de mi alma?
Que cuando te navego siento tus rutas inacabadas
esperándome.
¿Qué tengo de ti naciendo a cada instante?
Que cuando llegas siento que nunca te has ido.




En la humedad de mis manos en tu espalda
En el instante contenido de respiraciones
Sobran las palabras y se agitan nuestros seres
En el leve intento de ...que sube desde el piso hasta tu vientre
Y descansa en tus sitios sagrados
Descubro a tu cuerpo y al mío fundados en el mismo deseo

En cada pétalo que se desangra con mis labios
Cuando partes en tus sueños a Troya o Creta
Y mi somnolencia contempla tu rictus enorme
Un talismán en actitud de entrega
Comprendo que juntos erramos en otras vidas
Hasta llegar cada uno a este nuestro tiempo.

CRISTIAN AVECILLAS

(Guayaquil, 1977) Ha publicado los poemarios El silencio da y Lo que nombras se hace cuerpo y luego lidia. Está por publicar un libro de cuentos y un libro de poesía.





EL TIEMPO

I

A pesar de culpas y de vísceras, de miedos y de coágulos, impasiblemente el hombre sueña en su futuro;
A pesar de ideas y goteos, de ritmos y de súplicas, el hombre se imagina interminable.

Pero llega el tiempo y se termina el hombre
Cuando el verbo se estropea con la imagen.
Llega el tiempo y se termina el hombre
Cuando el beso se convierte en paladar...
Y en la ruina misma,
En la destrucción de todo,
El hombre muerto es el que empieza la belleza de un poema.

Porque solo el hombre prescindible,
Solo el hombre en el residuo, es útil para el verso:
Verso a verso el hombre muere,
Hombre a hombre el verso empieza,
Donde nadie siente más poesía que los hombres moribundos.

Pero nada entiende la poesía de los hombres, salvo el verso que comienza en podredumbres.
Y allí está el hombre,
El hombre que se fue, el hombre que lloramos, el hombre que se pudre.


II

Indómitos, el hombre y el poema,
Porque son los únicos que inventan fuego sin quemarse,
Porque son los únicos que al ver el fuego adoran,
Porque son los únicos herejes que prefieren las cenizas.

Indómitos y místicos, el hombre y el poema,
Bestias solitarias, hembras movedizas sobre el suelo,
Dedos para hurgar cualquier carnosidad;
Y únicos que al darse cuenta de que mueren se propenden a la magia de otra muerte.

Indómitos y místicos, prístinos y lúbricos:
Hombre hecho con sangre de otros hombres,
Verso hecho con sangre de poemas.

Y magníficos amantes y los dos tan solos,
Perpetrando cuerpos desde la oquedad del mundo,
Presintiendo el mundo cuando un cuerpo no les brinda su oquedad.

Y al crear,
Al omitir la autoridad del tiempo,
Vencen y poseen...
Y por un instante excitan y abandonan la indolencia;
Y por un instante el hombre ingresa en el misterio y toca todo,
Y el poema, mana en el morir.


III

El hombre es hombre cuando ha hecho un animal con el cerebro ajeno,
Cuando un verso va a la entraña en donde se agazapa otro animal.

Y ya nadie piensa, nadie impide: el amor se gasta si se colma de sí mismo,
Y al colmarse con amor, el hombre suele imaginarse con amadas.

Luego llega el excomulgo, llega el adulterio, llega la herejía,
Y el amor se hace ficción y decadencia,
Selva en donde el hombre ajeno escribe de sí mismo...

Pero el tiempo acaba con el hombre
Porque el verso de los vivos nunca llega a la poesía.

(De Ampliación de lo insalvable)

JULIA AVECILLAS

(Cuenca, 1982) Egresó de la Especialidad de Lingüística, Literatura y Lenguajes Audiovisuales en la Universidad de Cuenca. Es parte del grupo de literatura de la Universidad de Cuenca.





CUERPOS DE MUJER

¿Qué demonios duermen en este
tu manantial de leche y miel?
Cantar de los cantares



tus senos mojados
(azufre
tu desnudez)

*

mi lengua
fuego sumergido
entre savia y cataratas
no distingue
lo venial de la lujuria

*

¿algún gemido
opacará la sed?

*

Tus pezones
me recuerdan a la tierra
(frágil
húmeda)
tus muslos
son arcilla

*

dientes
fornican
con la voz
de una ave muerta -

*

Y embalsamado el eclipse de
nuestros jugos
reencarnan los instintos
nuestros juegos
*

Cuerpos de mujer
exterminio
dos montes meciendo celo
al ritmo de su avalancha

*

Porque hasta donde habita la carne
promete placer

*

¿Quién dijo
que éramos poco para el amor?





PARA LOS AMANTES

Porque
mientras puedas acariciar la arena
de los
desenterrados
la muerte será justificada


¿habrás soñado alguna vez
que el pecado se paga
con la muerte
?

Pero estuvo escrito
aun antes que la Tierra

Sodoma
y Gomorra

serán siempre para compartir

RAFAEL AVILÉS

(Guayaquil, 1979) Publicó en el año 1999 el poemario Color de amor. Ha sido integrante de varios talleres literarios. Actualmente trabaja en un nuevo poemario.




BLASFEMIA
Esa noche me sentí Dios
y te cree a mi imagen y semejanza.
Te vi buena al sexto día
pero al séptimo no descansé.

Tras patear la manzana
y fornicar con la serpiente,
tras orinar en los árboles
y fumar en el césped
te veo como realmente eres.
Y no quien tú dejas ver.




ERDAM
Al amanecer,
la muerte seguía dormida a mi lado.
Cómoda como una antigua amante,
desnuda como sus intenciones de hacerme suyo.

Yo me le niego;
sus pezones son una invitación, mi fuente de alimento.
Y la delgada lana negra sobre su pubis
no es el material con el que tejeré mis ilusiones.

Yo me le niego;
aún cuando sus piernas se abren
como puertas a un refugio.
Me espera la humedad de un útero
a mi retorno fuera de este mundo,
el ciclo se completará
y la muerte será mi madre en viceversa:
Erdam; la llamaré, Erdam.





LA NOCHE INMENSA
Me ha llegado la noche inmensa, vacía;
como mis copas después de ti.

Me ha llegado con campanas de cierre,
aún cuando en la distancia
me gritaba adiós…

El beso de la noche me sentó en el banquillo,
me dejó tan tuyo;
y me han llegado estrellas
y promesas de mundos;
y bisagras oxidadas que mataron las ventanas
y callaron la noche
y cerraron sus labios
y expiraron sus besos.

Y quedé tan tuyo.

ROBERTO BAQUERIZO

(Guayaquil, 1981) Amante del cine y de los viajes. Tiene listo varios poemarios por publicar. Ha vivido algunos años en Cuba.




ÓLEO CON BRUJA (duende)

Para Ñusta

Te devuelvo los engaños de tu escoba,
no me juegues con tus naipes del destino,
ya no quiero ser un gato en el castillo
de una anciana en mecedora.
Ya no llores por la sangre que has perdido,
que no es para asustarse.
A mí también van a matarme.


Ya no sirven tus promesas sin futuro,
ya la aurora me ha entendido, no hago alarde
de haber firmado con mi estrella en tu paisaje
a la espera de un conjuro.
Yo no he sido el que ha comido de tu carne,
y no es el fin del mundo.
Ya no vas a hipnotizarme.



Ya he limpiado tus murmullos de mi alcoba,
no es cuestión de libertad o de independencia,
es que estoy con un dragón en la paciencia
escribiéndote otra historia.

Ya no estamos en la vida igual que antes,
y no es que me sorprenda...

A mí también van a matarme.






ÓLEO CON DUENDE (bruja)

Para Ñusta

Un lienzo de estrellas alegres
llueve, llueve, llueve...

Un coro de peces
juegan a ser iguanas.
Yo con la angustia de siempre
soy un ovillo de lana.

Soy un ovillo de arañas.

Eres un arpa.
La lluvia esteriliza soldados
que nos inundan la casa.
Un cuento de hadas.
El viento es una vieja desnuda
que no nos dice nada.

Duerme,
la melancolía.

Yo al igual que siempre
juego con las arañas
y en su mirada de serpiente
soy un ovillo de lana.

Soy un ovillo de iguanas.


El frío es un ángel macabro
iluminado por las avispas.
La bruja es un lienzo manchado,
un duende en un árbol de espinas.
Un cuento de hadas.
La lluvia nos eriza la espalda,
y nos ensucia la cara.
Eres un arpa.
El viento es una vieja dormida
que te desnuda en mi cama.

Llueve,
tu melodía.
Un lienzo de flores silvestres...
llueve, siempre llueve...

Duerme,
¿quién te crees que eres?

MERCY CARMONA

(Machala, 1982) Psicóloga clínica. Integrante del grupo cultural Buseta de papel.




JINETES DE LA NADA

Vivimos al galope
De un lenguaje heredado
De símbolos
que huyen hasta su sombra
Regalo obligado
Bestia a la que podemos
mirar el diente
¿Sus ojos?
ni en los sueños más reveladores!

Compramos en el mercado blanco
la mentira explícita
de que tenemos sus riendas
Creemos cabalgarla
Presumimos de ello.
Mientras ésta se rebela
en ausencias
en tropiezos que nos vuelcan
al vacío inabordable
de nuestra esquiva verdad

Sin caballo, sin sur
¿Qué somos?
Sino jinetes de la nada

¿Dominadores del fuego?
Dominen el sol
¡y se los creeré!





MUJER

a Lacan


Viniste de algún lugar en el espacio,
o del espacio de algún lugar,
has querido estudiar al HOMBRE,
y tropezaste conmigo.

Qué soy, te has interrogado.
Intente decírtelo:
tragó saliva el vacío,
resbalaron las palabras
en los dedos del intelecto.

Quisiste
capturar mi esencia en una palabra
mas resbalaste en
mis esencias derramadas
Me pediste una razón para existir:
te di varias.

Yo soy tu objeto ‘a!
Soy los espacios de la casa
que no habitas
Soy el cuerpo de tu silencio;
cuerpo que nunca asirán
las manos de tu intelecto
Soy ausencia en tanta presencia.
Soy mujer!





EN LA ALCOBA DEL DESEO

Quieta madrugada
cobija tus secretos
Emergen de la nada
remozados tus fantasmas

Das vuelta rumiante
en la alcoba del deseo
Roes mis olores
y cercenas tus ganas

Soy el volcán
sobre el que camina
tu voluntad

Desflora
tu mañana mis cenizas
Tu café destila mi aroma
Tu memoria el sabor
Mojas el pan en la leche
y en mi recuerdo
tus apetitos.

MONSERRATH CARRERA LOJA

(Cuenca, 1983) Ha recibido una mención de honor en el concurso de poesía “Club Moebius”, Argentina. Primer lugar en el concurso de poesía organizado por el Municipio de Cuenca. Recibió una mención de honor en el I Concurso de Poesía Jorge Enrique Adoum.




NECRÓFILIA

“La mente creativa juega con los objetos que ama"
C. Jung

Abro los ojos y desde mi cama
dibujo amaneceres muertos.

Tu rostro! Mármol a mi lado.
Siento tus manos
perfilo tu espacio.

Abro los ojos y desde mi ventana
dibujo un infierno a mis pies.

Tus oscuros labios! Tentación a mi lado.

Busco tus latidos
me sumerjo en tus venas.

Regreso a la cama, cierro los ojos
siento tu figura putrefacta.
Tus uñas! Violáceas y quebradas.

Abro los ojos, coloco mis
manos en tus llagas.

Siento profundo en mi pecho lágrimas ácidas
Dibujo ahora sombras aún más extrañas.

Tu cuerpo! Despojo sin alma.

Tentación en mi cama…




SUCESOR

Para el enano que pronto viene

"Crear una pequeña flor es trabajo de siglos".
W.Blake.

Mi sangre te dio
vida eterna.

Como una larva
que corroe mis entrañas,
hoy en mí te siento.

Centímetro
a centímetro
madura mi cuerpo.

Desde el fondo creces,
escuchas mis lamentos.

Como un arcángel
de sangre emerges,
mi trono un día será tuyo.

Dos almas brillan
en un solo engendro,
eres el alba que no conozco.

El que me salvará
de la oscuridad.

Dormido en lo profundo
te escondes bajo mi piel,
difusor de espantos.

Ya quiero reflejarme
en tus ojos malignos,
príncipe nefasto.

Llevarte entre mis brazos
por los escalones del averno.

Eres la larva
que corroe mis entrañas,
pero te deseo.

Centímetro a centímetro.

DIEGO CAZAR

(Quito, 1977) Autor de los poemarios Más caras tras máscaras y Telarañas las pupilas. Miembro del colectivo artístico Locomotrova. Textos suyos aparecen en la antología poética de la editorial Nuevo Ser –Argentina (2005).




para escribir en un poema la vida,
me excuso ante mis muertos
-que de todos son los vivos-
les suplico a sus hálitos,
a las psicofonías heredadas,
que me enrumben y me enviuden
de tumba en tumba,
por la guadúa guadañera que me guarda.

les ofrezco disculpas,
para qué mirar hacia atrás;
inclino su jolgorio,
derramo su plasma sobre mi rostro,
imploro.

que no me encuentren, entonces, los huaqueros
para que me profane sólo mi amada,
alma felina,
y me ame el aire que escondí
con su aire estelar desnudo,
como cuando nos vimos galaxias.

yo le escribiré mis nombres en sus senos,
y con los lápices de mi esqueleto,
la muerte,
para que el beso febril
al fin sea nuestra adenda.

así es como se hizo el universo.

después,
recuerdo cuando moriré
y me sosiego en el orgasmo único,
onanista,
muy a pesar de mí,
hasta que entiendo al uno que éramos mañana.

comprendo los parlamentos de cada instinto,
de cada víscera,
de toda fugacidad,
del big bang genital al que confié mi ser
a costa de ser insurrecto,
porque adoré las ventanas esféricas
debajo de pestañas
y los tejados naturales
sueltos al viento
y las columnas de muslos jugueteados
y la puerta de madera boscosa
húmeda, tropical
y el sagrario sensible-carne viva
y el atrio sudoroso de dos manos
y la redonda sacristía detrás
con su división insinuada,
y las copas atadas, de cabeza, a un pezón
-dos-
y las campanas de cada mareo
y la hostia profana de la boca
y el altar en donde adoré
cada clímax pretérito
mientras sentía morirme.

¡cuánto adoré morir!





el cantautor empuña la guitarra
como en los tiempos de juglaría,
apunta,
dispara,
hiere,
taconea las palabras
y quiebra la voz.

como todo quiebre,
suena sedes y hambrunas
y mira el sol del cañón
que se avienta sobre su coronilla,
y enfoca objetivos
sin ver enfrente más que mar adentro,
intuitivo.

como toda quebrada
suda y gimotea;
aplauden mareas,
plasman chasquidos,
placeres se plagian
placentas
plantas de plexos plenos
con sus dendritas ávidas.

la trayectoria del proyectil se bifurca,
arranca risas,
compás de la luz sobre la escena;
hace de las palmas aleteos,
regocijos en las silbatinas tribales,
la terapia avanza trepidante
y circunda:
mi
si
sol
re
la
mi

con la nota de-caída
besa la frente de la canción
y sorbe su afable lengua,
a quemarropa el recital.

el cantautor sostenido desnuda y deshalaga,
como el muerte-metal,
diciendo tinieblas horrores,
sangre, leche y desarraigos;
¡qué no queremos ver, pues!

que ciegos vemos más lejos
y cojos marchamos combativos,
y mancos
-así en Santiago como en el cielo-
nos perpetuamos;
y ancianos...
ancianos en bemoles
y menores.

ronronea, cantautor,
arrima la culata de tu guitarra en mi hombro,
que voy llorando.




me pongo a mirar a los hombres andar
sobre sus pies de plomo,
contemplo la baba que dejan sus pasos
y huelo aromáticos humazos
cuando vislumbro los trazos de cada trayecto.

hay uno que es circuito y se humedece,
una caterva besuquea lo que queda de aire
y levitan revesados sus pajarracos cabellos.

otro tanto escandaliza mi tumbado
con la marcha de gamonales con que se dan de comer.

pudiera relatar tantas veces aquel cuadro,
alterar a mi antojo sus pseudocolores
y las direcciones hacia las cuales no van,
callarles la levedad...

me siento sobre una tiniebla a mirarles
sin intención de desmentir sus asuntos,
sin desmerecer sus empresas,
solo fumo y miro.

escribo en esperanto las palabras prescindidas
y las digo en murmullos
cuando las mujeres se desgranan la tersura
y se impregnan en cada aro de mis bocanadas;
ya están solas con su sequía,
aunque crean perseguir el retiro
al soltar sobre el tablero mil y una glándulas,
y creo que no hay máscaras más fastuosas que ellas,
suicidas.

saben tanto que prefieren olvidar.

las costras de casimir
son avalanchas sobre la imaginería,
horcas las corbatas que ironizan la sensibilidad del nudo.

los miro desde el subterfugio de mi propio sacrificio
para evadirme,
me miro pasar desapercibido,
fumo y participo del contrargumento con mi nube.

con el paso de las horas,
trocamos luz,
yo piso sus pies,
agachado para ver;
estoy cara o cruz,
pero no tengo guarismo;
no me comprendo binario.

el movimiento viste sombreros de toquilla
para simular a la brisa,
para bailar sin compás,
entonces los miro en su orden
y hablo con voz clara de elipsis.

es hora de cantar,
hay que ungir el aljibe del roído ser con miel,
hay que sembrarse jengibre en las tetillas
y darse a los poros,
amigarse con el vértigo.

ya no hay qué mirar allá abajo,
este abajo basta en el canto
como basta el miedo domesticado,
compañero;
hay que sacar la voz y esperar que se siente,
que fume
y que se mire salir.

OSWALDO CALISTO RIVERA “CACHIVACHE”

(Quito, 1979-2000) Estudió comunicación y artes. Rojo encanto de la marmota fue su primer y único libro de poesía.


Revolver del friso, del mentón granulado y desnudo, desde una tibia
colina de cemento azur, adiós. Sonríe sobreviviente de octubre, uvas
y lises orondas, ondulada con ojos de matriz amarilla, el extraño
dormitorio encelulado, nuestro corazón imantado en compases con
profética caspa genital. Mamarias eléctricas; interesadas en viajar
cayendo, nos abrazaron con su legión de resinas, -háblame como
un tierno asesino-, en la mitad del anciano cerebro, que se levanta
sobre una oración luminosa, bajo lentas orquídeas cromadas y caravanas
blancas, pérfidos payasos.
Feroces en la lejanía de una nueva noche.
Corpúsculo del huésped malteado.
Pargo.
Lince caricias.
Lince quilos de muerte en manos refletadas.
Un perímetro de devoción. Corderos mulatos, orad en la fobia olvidada de
secretaria. Apúntanos en cada huella de sequedad.
El animal no estaba vivo. Encuestado posteriormente a un ofrendor
Escaleras
sangre
excavaciones





Vuestro espía acordona un veneno de espigada claridad
Y el gafete de cándido murmullo apareja al reinado
Pelirrójese, he aquí la victoria de tilos en vuelo
¿habéis preferido el álbum al farallón empotrado?
ya os comenta el bravo relente que en lo alto mece al
afrecho
pues excelencias, a bien comprobar pueden
los arcanos de una inmensa gloria
si, aquí vuestro caudillo hinca la mollera.




El sagrado jabalí amaba al sucesor del terciopelo
a la ternura climática ensabiada a sorbos de ángel, angosto
sicario de plata.
Sobreviviente de víbora ocre
corcé del ácido, del brillo de la muerte de lunes
plácido cabo del horno verdusco
cribando frescas garras gelatinosas.
Ventanas perforadas por los ojos enterrados.
Arsedo albático.
El jinete eleva su follaje de amaranto
y engarza cojinetes mecidos en la ráfaga verde
ha caído desde sus depresiones nasales, aruñado, resbalando hacia la mancha solar
invadido en la edicta arboladura, en la palma de los cuerpos atosinados
un suspiro de la tetera de paja.
Sobreviviente.
Hongo.
Musaraña.
Anillo afilado en el valle de la corveta.
Daga.
La butaca se inflama como un corazón envenenado.
Detrás, la coda afortunada la llamó la hija morena de tamizal; y el que se
refrescó de miradas magnánimas cuando el niño lobezno se tuerce en
alas de polen, en los besos de abuelo rubio, que buscaba el enfermo
abedul para amasarlo con su húmeda barba, como la sangre que es una
con la flecha en el corazón del venado, y el cielo de los animales perezosos.
Leda oh espía cercada en la llanura del profeta
cuando tu alma empiece a elevarse
coronando al orador ligero y cirrótico.

RODRIGO CARRASCO

(Chile, 1978) Radicado en Guayaquil hace muchos años. Licenciado en Comunicación social y diseñador gráfico de la Universidad Casa Grande. Integrante del grupo cultural Buseta de papel




LOS GÓTICOS FUMAN COMO TELÉPATAS

Una radiografía de Santiago de Chile

Van los transeúntes, ensimismados con sus miradas de mierda, deseándose el caos. Desde los edificios se alcanza a ver los letreros de la felicidad, a costo de un saca jugos. En las esquinas los góticos fuman como telépatas. En un patio de comidas una madre abandona a su hija mongólica. Las bestias de acero transitan en filas mandando todo a la cresta. Hay gente que cae del quinto piso (que falta de imaginación, es el tercero en un mes), lo que importa es que a ti no te pase nada.




PASIÓN POR LA HEMOGLOBINA
(confesiones de un coleóptero enamorado)

Cada noche vuelvo a ti, siento tu carne y una fuerza animal me hace desear sentir el sabor de tu sudor, de tu sangre, de tus cabellos y tu aliento rancio. Me excito al rozarte. Inhalo: Reconozco el mismo olor a bestia.
Luego lamo como si tuvieras miel en todas partes, incluso en tus espacios profundos y oscuros... hasta llegarte a las venas.
A veces tú también me lames con tu hocico y tu larga lengua.




INRI

El aroma a incienso me hace saber de tu presencia, te miro desde aquí arriba y te deseo, cuando duermo te sueño. Tus caricias palpitantes reviven mis extremidades: frías, blancas, largas y rectas. Me besas en los pies, luego me prendes velas, me quemas con el esperma; no importa, sé que me amas. Sino, no vendrías cada domingo a comer mi cuerpo y decir amén.

*INRI: INTEGRUM-NATURHE-RENOVARUM-IGNEO (Toda la naturaleza será renovada por el fuego)

JAVIER CEVALLOS

(Quito, 1976) Ha publicado La ciudad que se devoró a sí misma (2001). Consta en la antología de poesía joven ecuatoriana Ciudad en verso (2002).

Del poemario inédito C.



OFELIA

En mi ausencia cifro la venganza.

Mientras me abandono a la corriente
se llora en los pasillos y arcadas.

Mi lengua, amordazada en nenúfares
y mi boca, sellada por el lodo,
van dejando un rastro en las orillas.

Soy el cuerpo que ha sido desechado,
la forma amada que se desvanece,
el nombre que no será nombrado.

Es mi llanto el que acrecienta el caudal:
se pierde más en el infortunio que en la muerte.

Decido que he amado

Asumo para mí
la locura del viajero:
conozco el puerto
mas ignoro el itinerario.

La venganza se repliega en la mano.

El caballo bravío
y el liquen espumante.

El gesto excede al limo.
Bajo el pantano, el placer del exceso,
el efluvio delirante de la putrefacción.

Me confundo con los gritos,
borro las huellas que dejé atrás,
me sumerjo en el lodazal.

Cómplice

La mirada se hace necesaria
empapando el vestido.

Estoy aquí porque así lo quise;
mi rostro, mis pechos serán bellos
en tanto las rocas no los golpeen.

Los ojos se deleitan en mi piel moribunda,
cada tarde mutilada,
cada miembro desatado,
piedra a piedra,
olvido y ausencia,
sueño del abandono.

¿Quién abandona al otro?
¿Yo, empapada de venganza,
una con el lecho del río?
¿Tú, cuya prisión es nostalgia
y tu condena, el olvido?

El cauce bebe mi abandono.

Arrastro los secretos de la hiedra,
el susurro del pedernal sonoro,
el agua que conquistará la piedra
y las marcas en el árbol absorto.

Tras de mí, la agonía aumenta,
el solitario se sabe más solo.

La venganza ha sido consumada.

Ha tomado forma
en silencio escindido
y conjetura dolorosa.

Se establece la sospecha:
el sexo se encabrita apasionado.

En los labios, la mentira,
la división y el miedo.
Habito el infierno construido,
anhelado,
el borde del gemido y la piel.

Llevo el cuerpo coronado de espinas:
delirio de acero,
deseo cercado por la indiferencia.
Encierro al dolor,
lo doblego como a ganado nuevo,
permito
tan solo
que contemple las orillas

lejanas

inalcanzables.

Bajo la lengua guardo el rescoldo,
aquello que, alguna vez, incendió las palabras.

Cuando sea una con el silencio,
iré de regreso al hogar.




Del poemario inédito Ofelia City


EL HORIZONTE ROJO CENIZA DE NEWARK


Terminal 12 y adioses en espera:
el mundo se asoma a mi ventanilla.

***

¿y si el viaje no debiera terminar?
esa luz azulada que se prende y se apaga
transmite, en un código desconocido,
secretos a mi alma.

***

nadie me espera.

***

¿y si todos los puertos fueran embarcaderos,
en continua despedida?
la vida no se detiene por el pasajero rezagado.

***

Museo del Prado
Velásquez, Goya, Picasso
Las Meninas
Museo del Jamón (un restaurante)
Paella vegetariana
frío
nieve
mañana Toledo
13 horas en el avión
tsunami mata 150.000 personas
te amo




MAMACUCHARA


Desde
el
fondo
de
esta
calle
te
ves
tan
pequeña
que me provoca
aplastarte con la punta
de mi dedo
pulgar

MIGUEL ANTONIO CHÁVEZ

(Guayaquil, 1979) Ha publicado cuentos en antologías de Ecuador y Argentina. Primera Mención del concurso de cuento revista Hogar 2005. Autor del libro de cuentos "Círculo vicioso para principiantes" (2005). Miembro fundador de Buseta de papel. Textos suyos aparecen en la antología poética de la editorial Nuevo Ser –Argentina (2005).



;;;;;;;;;;;;;;

existe otro universo
donde borges escribió su cuento guayaquil
pero esta vez sí habló de nosotros

donde trópico de cáncer se quedó
con su título original
canto al ecuador

donde palacio gangotena y hugo mayo
son palacio gangotena y hugo mayo

donde un adoum mozuelo también viaja a chile
a ser secretario del neruda diplomático
y a la pregunta de qué traí en eso tan pesado po güeón
responde “los restos de huasipungo”




;;;;;;;;;;;;;;;;;

dos manos sin ayuda de nadie han concluido como buenas exégetas que aquello de
tu mano derecha
no debe saber lo que piensa tu izquierda
no es sino una perversidad de la misa
para ignorar las monedas cuando damos la limosna
¿qué habrá más allá?
preguntan las pobres moneditas

en la oscuridad no somos nadie
sino veámoslas caer
por ese oscuro ofertorio de terciopelo arrugado
como la vieja oscura y arrugada que lo va pasando fila por fila
y que da más miedo
que un agujero negro

en la oscuridad no somos nadie
nada pueden hacer estas manos sino arrojar monedas
verlas caer y esconderse en los bolsillos como dios luego del big bang

vidrio luego del pelotazo
muerto que ha pagado
para que recen por él




;;;;;;;;;;

lamentamos informarle
que su escrito no cumplió
los cánones requeridos

su profana ambigüedad de género
la escasez de noches
necrofilias
lunas
neologismos juntapalabras

calamidad
alcohol
rimas
onomatopeyas dolorosas
desprecio hacia la burguesía
excesos lúdicos que empantanan el santo oficio

los cánones
duros empaques profilácticos
los rompe solo la academia
una dislexia accidental de la imprenta
una inercia del sindicato de educadores
un culeo bien culeado a la periodista de culturales

sino imagínese
un país de genios
reviviendo a sus genios
saboteando peajes
por cafés de arte
escalafones
por cojones
no hay derecho

ALEXIS CUZME

(Manta, 1980) Periodista cultural. Director de la revista rockera – metalera Marfuz. Ha publicado los poemarios: Desconsuelo (2001) y Complot ante el silencio (2003). Está por publicar el poemario El club de los premuertos.




CLUB DE LOS PREMUERTOS

Frente al club de los premuertos
avanzo,
mi último pasillo,
contemplo las luces
como Al Pacino y Sean Penn.

Me desconecto:
yo no seré tú
y tú no serás yo,
rompo el nexo de la carne.

Pequeña, llorarás.
Todo principio suele ser así,
revivirás las fotografías,
absorberás el escaso aroma de mis camisetas,
releerás las cartas en que mentí para acercarte,
contemplarás hasta agotar
las colillas vetustas bajo la cama,
mis medias y botines jubilados,
los últimos preservativos consumidos,
mis discos gastados de ritmo
y palabras descompuestas en dolor,
el retrete donde paré el tiempo y la mierda
para crear quimeras sin olor ni forma.

Pequeña, llorarás,
sobre la cama en que degustamos nuestros sexos
y degollamos la idea de familia
(sobre todo yo,
responsable no era un complemento que encajara en mí)

Mientras avanzo:
pasillo sin regreso,
pálido tumulto giratorio.

Restaré 21 gramos, quizás más,
para apoyar tu creencia almamito.
Tú y tu dios travestirán mi idea tras la ida.

Pequeña, llorarás,
pero cierra la puerta
no me resfriaré con tus lágrimas.




SOBRE PÁGINAS IMAGINARIAS

Te escribo desde el árido rincón de la tarde
sobre páginas imaginarias
frente a una taza de café rodeada por insectos
un track inagotable volviendo en cada clic
una imagen adjunta que no paro de admirar
y la idea común que clama destrucción.

Te escribo y me arrepiento:
tus zapatos enlodados
marcan nuevos signos
la continuación de lo insólito tras de mí.

Suprimo el párrafo
la errada selección inliteraria que asoma sin vergüenza.
Olvida que dije ser poeta
es un título grande aún para mi estatura.
Mientras todo sigue igual:
la tarde árida
insectos flotando en mi café
el track parado en cada nota
y la página imaginaria volviendo a su pureza.

JAIRO ESTACIO

(Quito, 1975) Segundo lugar de poesía en el concurso organizado por la Fundación Nueva Generación, Cafelibro, Quito, de poesía joven a nivel nacional. Actualmente dos libros inéditos "Los últimos días de mi vida en el Cuaternario", "Entre el frío y la Canicule". Parte del grupo Fe de Erratas.

Recogidos del poemario inédito “Entre el frío y la canicule”, Paris 2002.




CARTA 4

Una mirada perdida,
un sueño vacío en los pasillos de un hospital,
una madre preocupada por su hijo ilegal,
un artista sin salario,
un ecuatoriano que se hace más y más extranjero,
un policía con boleta en su propio auto,
un bombero incendiado,
un circo donde los enanos envejecen,
una esperanza disfrazada de papa,
un día sin nombre solo teresa,
un borracho atropellado por la vida,
un Palacio muerto a puntacalles,
una casa sin ama de casa solo con ama,
un auto que parece carruaje o calabaza de cuento,
un niño que pide monedas y solo recibe adultos,
un político que se autoroba para ser más justo,
un cajero sin banco de sangre
un barrio que se llama hierba buena
pero donde solo crece hierba mala,
Un yo crucificado entre los dos maderos curvos de tu beso
o un vallejo peruano perdonen la tristeza.

Cuando leo esto me doy cuenta de la objetividad de la prensa escrita
o talvez de mi surrealismo para entender los periódicos….bueno,
lo cierto es que los diarios a veces mienten.




CARTA 7

La música es carnaval como el amor. El baile es la música, los cuerpos danzan y se aman. Cada vez que bailo contigo te lanzo lluvia en la piel, sonrío todo el tiempo en tu cintura, te sudo en la almohada y me amarro en los lienzos de tu cabello y al final canto a dúo con tu mañana de abril. Eso sucede siempre que te hago el amor con la radio encendida.

DAVID GUZMÁN

(Quito, 1980) Estudiante de Comunicación y Literatura. Tiene listo su libro de poemas Dulce demonio.




qué es lo david,
sino lo tan roto y raído
y benévolamente arrinconado,
pálido como trágicamente o solamente,
un pan duro y hecho del polvo de la pena.

qué es lo david
malclaramente difuntado,
pobre del yo que me han parido
comido por las cáscaras
por los huesitos callados de las calamidades.

qué es lo david
sino lo trémulo de siempre
la flor que lleva una madre
y una mujer sin hijos, sin llanto, debajo de la lluvia.



a Cachivache

El Zapato no poeta dice:
soy zapato
El zapato poeta
canta:
yo soy pie




DESCUBRIMIENTO DE LA CIUDAD

Al loco de la noche

I

Ciudad, locura en la que me pierdo
Corren las niñas hasta el autobús
Cruza a mi lado un ebrio
Suenan roncas trompetas
Suben los ascensores
Hasta el aire helado
Deambula un vendedor
El mundo pasa por la calle
de los cafés
Una bareta se consume
como una colegiala que crece.
Cae la noche
Mientras el loco poeta
dibuja
parejas enlazadas en la cama.

EFRÉN JURADO

(Guayaquil, 1985) Realiza estudios de Jurisprudencia y Ciencias Sociales y Políticas en la Universidad Católica de Guayaquil. Colaborador y articulista de la revista PODIUM de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo.



1

“Recuerda, cuerpo”.
K. Kavafis

Acaricio nalgas rosadas de cotidianidad
alumbradas desde el fondo de tu cuarto,
a punto de florecer impulsos.

“Acciones realizadas con violencia”
dentro de líneas memorizadas
de un Código Penal pendejo.

Me escupes deseos olvidados
en algún paraje oculto de la historia
y sintetizo tu cuerpo con bofetadas de miel.

Me involucro junto a los tratadistas
con mi tratado maltratado
buscando mundos perversos
de satisfacción y placer.

¿Y para qué?
¿por qué?
¿dónde?
La nostalgia de la complacencia es más fuerte
que el adiós de tu desprecio.




6

AMANECIENDO

“Y llena de sus flores el jardín,
fuego apacible”.
Hölderlin


Hemos despertado en un paisaje no descrito. El tacho de basura se agolpa entre comienzos hacia una verdadera miseria.
El pensamiento ha mojado la torta de papel que armamos luego del coito. Es estúpido pensar en la milimétrica hondonada que camina, corre y llora por desaparecer de tu vista.

Más atrás, tampoco despertamos. Tan sólo esos tres caballos de mal agüero han musitado las rosas peregrinas que habían de moler el vidrio perpetuo de nuestro abismo.

Otra vez los dos solos, juntos frente a la rana feroz que aniquilas en el paso cebra. El semáforo no ha cambiado. Verde, verde. Amarillo, rojo, rojo.
El alimento desgranado ha tocado fondo y ahora florece en forma de piedra. Piedra somos y piedra seremos.

Podemos ubicarnos en medio de dos lágrimas ocultas, no resueltas a manifestar su realidad. Hay que recorrer a fondo los tubérculos aportados al amanecer.

No quiero parecer autónomo, pero la fuerza de la luz me obliga a utilizar dos gafas superpuestas.

Esto no es poesía, es sólo un recorrido motriz a través del fuego cortazariano que ronda y baila: Una botella de Oporto ha sido escanciada por el péndulo eterno.

La botella habla a tres cuartos de distancia y se otorgan las ejecuciones.

3/12/2006

FERNANDO ESCOBAR

(Quito, 1982) Ex tallerista del poeta Edwin Madrid de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión. Ha publicado "Los ganadores y yo" (Machete Rabioso Editores, 2005).



OPUS PISTORUM
"un coño de laboratorio,
y no había papelde tornasol
que pudiera tomar su color"
-Henry Miller-

I

Parpadeando mi carne
te toco los gemidos
como si fuese
un piano en llamas .

II

Leyéndote las nalgas
me entro en ti misma
como bebiéndomela noche .

III

Colgando hilos de sal
en las piernas
como si te quisiese
de a de veras .



LUNAR

El lunar de Lisa
crece en la pared,
no se si el de su boca
o aquel que supongo
tiene entre los senos.
ni siquiera importa
si otro lo está tocando ahora,
porque está en mi pared
tan marrón
que rompe las ventanas
tan real
como mi erección.



LAS CHICAS FOLLAN CON TODOS, MENOS CONMIGO

Mis amigos
se la pasan contándome
quién sabe dar una buena mamada
y quién no,
Yo como solo follo por accidente
me quedo callado
regreso a ver
la inutilidad que tengo entre las piernas,
pienso en todos los "casi la cojo",
compro cerveza
finjo que estoy bien
alzo mis cabezas
el bar está lleno de chicas solas
que no quieren conocerme,
pero igual
escojo mi presa
me acerco
pongo mi mejor cara de "yo también soy como los otros"
la chica sonríe
todo va bien,
hasta que empieza a contarme
de lo inteligente que es su novio,
que debería conocerlo
que de seguro nos vamos a llevar bien.

Regreso a casa temprano
después de 90 cervezas más
y de haber vomitado en las piernas
del novio de la chica.

EDISON LASSO ROCHA

(Piñas - El Oro, 1977) Estudió Matemática y Literatura. Forma parte del proyecto editorial Fe de Erratas. Sus poemas han sido publicados en revistas dentro y fuera del país.



Todo número multiplicado por cero da uno mismo
Paulina Pantoja


UNO

Nunca me gusto eso de dibujar el infinito
y buscar el argumento
de una película porno.

Por eso huí de ellos
no fue que me echaron,
ni que me desquicié.

¡Malditos matemáticos!
Satánicos engranajes del bien
los anillos son para ponérselos,
para cultivar niños las matrices
y aunque sea bueno eso de tener un cero como amigo
siempre preferiré el silencio.




REFUGIO VEGETAL

Yo puedo ser el padre
de incendios y de manicomios,
hermano de los rascacielos
pero siempre seré un hijo de mi madre.
Puedo arrojarle sal a una babosa,
y en acto de cruel humanidad
regalarle un verso a un mendigo.

Yo puedo destruir los teléfonos
de quienes me critican,
regocijarme en sus caries
con mis excesos
y mis redundancias
y en lugar de devolverles sus tomates
arrojarles uno de mis ojos.

Lejos de bibliotecas politécnicas
puedo detener el tiempo
si me da la gana,
morder escarabajos como caramelos
o echar a volar este potencial avión
sólo por gusto;
porque cuando siento ganas
no hay madre que me detenga.




SUEÑO INCOHERENTE/ POSICIÓN 1

Es el quinto dictado de la tarde
y el más largo de la jornada
con el rostro fastidiado
una hermosa muchacha
que aún no se convence de la suavidad de mis piernas
aguarda sobre el escritorio
el último verso y piensa:
debí estudiar ingeniería
como quería mamá
no estaría aquí
copiando estas mamarrachadas.

TYRONE MARIDUEÑA

(Guayaquil, 1986) Publicó hace pocos años el poemario Sueños de un Quijote. Integrante del grupo cultural Buseta de Papel.



EN LA INCONSCIENCIA

Las puertas del inconsciente
muestran las calles rojas donde duermen los inmortales
y a las plantas silvestres que guardan los ocasos
en su pecho

Porque nada es descubierto
todo es encontrado
La locura es el estado donde despiertan los dioses
y nos escupen
nos encarcelan
porque las paredes que construyeron para detener a los dragones del sol, no soportan la verdad…
Los espejos no reflejan nada, asumen la realidad contraria de los seres humanos
Debemos regresar a la primera palabra
Ya nada detiene a los duendes
-se acercan-
y construirán sus reinos con la piel de aquellos, que nunca escaparon de los espejismos;
porque renacerán desde la tierra;
los días lluviosos
los gritos ocultos de las personas
las lágrimas que olvidaron su verdadera intención en la mejilla de los hipócritas.

Ahora las puertas están abiertas
todos están invitados
dejen sus cabezas al entrar
Escojan el color de sus palabras y nunca digan "mañana"
En este lugar, decir eso
es anunciar que vas a suicidarte…





EL NO RETORNO DE LOS CUERPOS

Porque juntos en la calle
quebramos los espejos que llevan los días en su espalda
descubrimos los sitios donde el bien y el mal
construyen sus guaridas para escapar de cualquier escéptico
-recuerdas-
mientras nos besábamos en la esquina
cómo se masturbaban los perros callejeros
y los hipócritas nos gritaban
enfermos
inmundos
exhibicionistas
Entonces guardé mi mano debajo de tu falda
mientras desaparecíamos de toda vista
porque ya no esperábamos retornar jamás…




¿DÓNDE VAN LOS INMORTALES?

Se fue a dormir
como el último de los mortales
-nunca despertó-
encontró la inmortalidad mientras dormía
Entregó a la humanidad
su falso nombre
Vivió en un cuarto redondo en la espalda de dios
lugar donde los pájaros le arrancaron los ojos
porque estaba cerca de encontrar la verdad
He aquí su último poema:
"Estoy donde los dioses menores deben estar
cuando entendieron que están fuera de todo espacio y son la nada
solo así llegué a comprender la verdad
No tengo ojos porque solo son un pretexto
que utilizan los hombres para no llegar a la belleza
Es hora de encontrar mi regreso
Es hora de cerrar las bocas de las serpientes"
Y solo escribió eso
Solo fue eso…

MARÍA DE LOS ÁNGELES MARTÍNEZ

(Cuenca, 1980) Estudió Historia y Geografía. Ha publicado Un lapso de impiedad (1999) y Subcielo (2002). Integrante del grupo La esponja.



LA SACRÍLEGA COMEDIA

Si Dios desciende seguro le destrozamos,
cada uno querrá un souvenir de Dios.
Se harán urnas y escapularios,
de sus partes cercenadas,
de su divinidad.

Se venderán
pedacitos pirateados, falsos
y la humanidad será feliz con una nueva mentira
guardada en el disco duro,
bajo la almohada,
o cocida al sostén.

Bienaventurados los que tengan
un trozo del ser supremo
que ellos tendrán vacaciones,
y seguro social,
y auto del año.

Por eso Dios se queda arriba,
con razón nos promete resurrecciones diplomáticas
y no viene jamás a visitarnos.



GRAVE

Ahora no tengo ganas
de levantarte de un disparo
la tapa de los sesos
y en un cajita floreada
mandarle
partesde ti,
mal cocinadas,
a la puta de tu madre…
me siento horriblemente
enamorada…
y te veo
y te beso
y te beso
y…
la homicida
se me duerme
se me rinde
se me muere
…en tus hermosas pestañas



CHARCO MENTAL

El tipo…

Estaba loco, esquizofrénico,
delirante, catatónico, paquidermo.
El psicólogo dijo: no es nada.
El psiquiatra dijo: no es nada.
El esotérico dijo: es Júpiter y su alineación
en la chorrocienta casa (por decir algo).

Estaba paranoico, perturbado, espartano,
cannabáceo, atrabiliario, infesto.
Nadie entiende en este cementerio global:

¡Este hombre estaba vivo!

(Creo que iba contra las leyes
por eso le crucificaron)
Se levantó cabreado a los tres días
y se fue.
Algo mejor debe haber esperado
de los ingratos reinos de la muerte,
reinos de los hombres, reinos abandonados.
Desde el inicio todo salió mal:
le hospedaron en Belén y no en el Marriot.




FIN

Es duro descubrir de golpe
que la felicidad no era esto
de dar puñaladas…

(pero casi)

JOSÉ NÚÑEZ DEL ARCO

(Guayaquil, 1980) Fotógrafo. Integrante del grupo cultural Buseta de Papel.




LA CUERDA DE MALAQUÍAS

Tendrás que vivir mi querido Malaquías
con las cuentas de la luz y el teléfono
con los constantes dolores de la crítica y el olvido
con el llanto y la fugaz alegría
ya has crecido Malaquías
no eres el niño que solías ser
ahora eres el hombre que me debe mantener
la cuerda te queda corta
y ya pronto el ataúd no te quedará tan holgado.




DÁÑAME

Arráncame el amor a mordiscones
comparte un deseo con mi piel
ámame la miseria
ódiame el beso.

Esparce tu pasión líquida por mi cuerpo
expúlsame, cómeme, méteme
y cuando ya no puedas más deséchame
-cual basura sin valor-
para volverme a usar cuando más te convenga.

FABIÁN DARÍO MOSQUERA

Golfo del Urabá, Caribe colombiano, 1984), Reside en Guayaquil desde los tres años de edad. Ejerce la cátedra de Literatura en un importante colegio de su ciudad y prepara su primer libro.




NOCTURNO
Nada nos pertenece en este juego donde quedan nadando
en la superficie todas las palabras de amor y de fortuna.
Sólo una noche, el espacio entre un sol y otro,
nos trae ese fajo de leña verde,
donde cantan con luz de resina una muerte
inevitable con su cortejo de palomas mutiladas.
Félix Pita Rodríguez, La noche de Young.
La sombra, como un músculo, arrastra el cadáver de los lapidados, mientras la sangre fermenta el paladar de las piedras. Pero aquello es tan sólo un indicio. Una rodaja del inmensurable fruto que la muerte almacena en las alforjas de la noche, porque esta es la hora en que todo nutre su voluptuosa presencia. La palabra, corteza en el árbol del humo. El silencio como un cardumen de roedores. Incluso la cabaña de pieles, que sembramos en las altas latitudes del insomnio. Sí, esta es la hora en que tirita la sorda violencia de la muerte, y el suicidio es una hembra con pestañas como fauces, abriendo la boca mientras se masturba.

Gimiendo como un bosque, aunque sus ojos sean fogatas marchitas.




TÁLAMO

Cae de tu boca un alfabeto de jaguares, y vuelvo a la peregrinación de substancias elegidas. Vuelve a desprenderse de la carne la mineral palabra que preserva el tímpano de los instintos, vegetación de sílabas, capaz de lastimar el regazo de la noche como una cosecha de guadañas o mástiles. A lo lejos se perciben los vestigios de un sol fragmentado, con sus láminas de fuego diluyéndose en la boca del crepúsculo, mientras tu presencia reverbera sobre el tiempo como la acústica huella de la hoja, en el cadalso de un río que duerme. He allí el instante de la absolución, porque sumergido en la marejada de piedras, crecí cortando un clima de ciénagas de hielo. Mantuve mi presencia como un tótem, cuando tu voz sembraba de pájaros la lluvia y enarbolaba el canto de las alamedas. Por eso, hoy, aunque la sospecha pretenda reanudar su liturgia de tambores, gastado el diluvio los pájaros han labrado las entrañas de un sol justo, y en el juicio de tus manos germina un bohío para la siesta de todas mis infancias.




DESPIERTA LA DANZA DE LA LUNA ROJA

I

El sueño sería la casa de papiro. Un dios de sangres vegetales aguardaba entre los tallos como un lince, con el anhelo que despierta el nervio de aquellas linternas hambrientas. Una imagen luminosa lo ha invitado de repente a caer despacio, es ahora el dromedario que rubrica las rodillas en ceniza de soles imperiales. Observa, y comprende a los mendigos trovadores que llamaban castillo al desvarío. Comprende la rosa de sudor sobre las armaduras. Ha visto la siesta de los mármoles livianos, dos pechos que respiran, igual que codornices recogidas sobre un nido que fuese posible sobre el agua que flamea. El sueño sería la casa de bambú, la fronda que se inclina buscando los talones calientes del ocaso, la gasa hidratada de sombra que los robles confieren a la piedra. Ha visto sobre el vientre la palestra en la que se descuelga la pulpa del alba, y el sueño se vuelve casa blandida en las orillas, con el amplio cartílago del ancestral cetáceo.

Qué vibración acuosa de callados elementos permite el origen de otro dios en el cuerpo del dios.

Qué ambrosía se vuelca en los íntimos teatros, si despierta aquella luna, diminuta y eréctil entre pérgolas de piel rosácea.

Cómo saber si estalla lento el despertar, o si alguien se sumerge en el légamo sutil de sueños demasiado semejantes a barcazas ebrias de candela.

De cualquier forma los cuerpos, excelsas herramientas, se han dejado mutuamente persuadir, como el despierto forastero que contempla las bujías en la yema de la noche, y presiente sábanas de piel y asilo de leños saludables. Luna roja, deja que dure lo que ahora canta, hasta que el alba poco a poco se desprenda en rodajas de palmito, o vuelva a ser ese murciélago blanco que los niños ataron como un papalote (si es que no se incendia, por supuesto, como un fantasma de fervor en la palestra, y suelta pequeños martillos de luz repitiendo la percusión delgada que nace en el cerebro de los pianos). Inaugura el hormigueo, luna roja, en ese gesto quebrantable que recluye un continente: rebaño de algas en la pupila del albatros; ligero cabalgar de arquitecturas y de climas en la voz del trashumante. Cada movimiento está decretado desde la simiente de todas las simientes, y tiene sus raíces ceñidas al cuerpo enterrado de un profeta.

Afuera una ciudad respira en esta hora de silencio como un péndulo de polvo, con sus hombres exhaustos y maltrechos, de manos sobre las rodillas y la nuca firme bajo un puñal de agua. Aquí, un cíclope vuelve a la noche buscando la semilla de los temporales. Aquí engendraremos, con el ocio sagrado de la mente en llamas, nuestra selva de luces.

CESIBEL OCHOA PINEDA

(Zaruma, 1985) Coordinadora del Taller de Creación Literaria La Pileta. Miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía



Nací del pecho de un gorrión
abrazando una esperanza
arrastrando una maldición.

Crecí encerrada en una esfera
hermética, inviolable,
ocultando mi pasión.

Apartada de la realidad
me uní a la cara oscura de la luna.

Envejecí abatida, sin consuelo…
en un rincón.
Morí con las manos atadas y la boca sellada.




Tuyas son mis sienes… bésalas.
Tuyas mis caderas, mis muslos.
Para ti mis piernas, mis pies…
Bésame ahora, antes que la tarde no exista
y la noche sea solo una ilusión.

JORGE OSINAGA

(Guayaquil, 1983) Publicista y periodista. Miembro fundador de Buseta de papel.




EL PRIMER PLAGIADOR

A Homero se le acusa
de ser el primer plagiador de la Historia
El opio te encegueció viejo amigo
A tu boca no le quedó más
que vomitar las reminiscencias
del humo ajeno



LA PERDICIÓN DE TROYA

Hay que decir las cosas como son
La perdición de Troya no la trajo un caballo,
vino en forma de yegua:
Helena en cuatro.




AMISTAD

¿Dicen que eso es amistad?
Lo de Patroclo y Aquiles
era puro y tierno sexo anal.



DESMEMORIA

Virgilio: no debes olvidar
que tu Eneas,
los romanos,
sus dioses,
su Imperio
e incluso tu mismísimo ser
son todos unos
pobres
y tristes
hijos de Troya.

FRANKLIN ORDÓÑEZ

(Loja, 1973) Licenciado en Lengua y Literatura; en el 2002 hizo un curso de especialización en Filología Española en la Universidad Complutense de Madrid. Es autor de los libros "Mapa de Sal" (2001) y "A la sombra del Corsario" (2004). Trabajos poéticos suyos han sido publicados en revistas de España, Argentina y México.



A LA SOMBRA DEL CORSARIO
"El único destino es seguir navegando
en paz y en calma hacia el siguiente naufragio".
José Emilio Pacheco, Titánic
Se retuerce la noche, animal en celo. Perfora la piel, los huesos donde escribo la historia. Sube el mar: espejo y pájaro de agua; siembro tulipanes en el vientre de gaviotas. Recorremos Goya, de las bocas del metro emergen relámpagos, delfines, toros que navegan sobre espadas. Pero abres las alas, desapareces. Enloquecido me lanzo a la ciudad, te busco. Azoto mi cabeza contra el muro. La marea me arroja al país de barro y espejismos, de gangrena y minerales. Torpes las montañas me consuelan con historias de amores quemados. Te retengo en pedazos de papel, en mi piel donde dibujaste ciudades muertas. Te retengo en historias de hormigas, en la balanza, la sal que bebí de tu espalda. Lanzo mis alaridos a la cordillera, al nudo lleno de paja y fantasmas. Qué lejano el invierno, sus noches, nuestro lecho de metal y marihuana. Qué cercana tu voz, tus palabras con piedras de sol… Tus manos que atraparon las mariposas de mi garganta.




KEANU REEVES

Sabes a mares del sur
ceniza de marihuana.
Llego a tus nalgas.
Qué importan los versos,
la música, Manhattan.
Qué importan las torres desplomadas,
el sur comiendo cieno,
el vacío de los desterrados.
Qué importa el mundo
soy pez de tu mar en llamas.

Textos del libro "A la sombra del Corsario"





AUTORRETRATO

Momificaré el pasado y lo enterraré
en las catacumbas de mi corazón.
Inventaré un alfabeto y en las paredes
contaré mi historia.

Texto del libro "Mapa de sal"





MANUEL

Vale la pena haber nacido / sólo por oír pasar el viento, dice Pessoa;
yo prefiero las cadenas de tus labios, tus manos como garras,
tu esperma por mi sangre.

Textos del libro inédito "Alaridos de la bestia".

ANA PAULA PADILLA

(Quito, 1984) Forma parte del proyecto editorial Fe de Erratas. Ha participado en varios talleres literarios.


1

Monstruosas figuras pretenden introducir sus largos dedos por mi nariz.
Soy la que busca el encuentro y el brillo que resplandece en su cuerpo.
Pretendo comer tu carne,
lamer tu estiércol.
Esporas y miel: disfruto del vacío que cargo en las entrañas expandiendo tentáculos del alma mía y del que me sirvo para seguir andando.
Sabio y viejo, juego sagrado. Niña soy


2

Infierno mío
embriágame de azufre.
No quiero ver tus nalgas amado músico
muéstrate en bostezo que con eso basta.


3


Con el cordón envuelto al cuello aprieto las amígdalas mientras las cuerdas vibrantes por el habla cuentan que el cuerpo es peso.


4

Recostada hiervo, la lengua extiende su paso entre comisuras y en el temblor el sudor pone brillante todo tu pálido cuerpo que derrama entre cedas carmín el blanco semen que pertenece a todos tus muertos.


5


SACIEDAD: Hartura producida por satisfacer con exceso el deseo de una cosa,
(y entre las llamas no salió muerto).

SOCIEDAD

Hojas de ojos caen entre miles de mirones despechados que agitan el hinchado pellejo de sus párpados morados, machacados.
Las pupilas, reflejadas en el dolor de las calles, tragan tranquilamente luces verdes y se ridiculizan tratando de mirar todo.

CAROLINA PATIÑO

(Guayaquil, 1987) Ganadora del Primer Concurso de Poesía "Buseta de papel" 2004. Integrante del grupo cultural Buseta de papel.



LA LENGUA

La lengua movimiento constante
siente
distingue
úsala en mí
día largo transcurrido
deja saber que es el momento
¡siempre lo es!
restricción nerviosa
tímido
dulce
así comienzas
como un primer beso
hormigueo instantáneo
al reencontrar tu lengua a la mía
tu sangre se vuelve lava
mi boca para de ser tu eje
degustas el sudor
temblor involuntario anuncia culminación
encontraste mi cuerpo
y hallaste el tuyo




COMPARTE MÁS QUE CARNE

Cobijas mi espalda en celo
con tu pecho caliente
dejando reencontrar fácilmente
las puertas que están cerradas a intrusos
pero que al reconocer tu voz
se abren
lubricándote
en una lluvia que da placer
transcurre el tiempo
en el inolvidable reconocimiento
que se da por un camino marcado.

Mordisco en mi cuello
da emociones que parecen divertirte
regalo mi frente de batalla
lo recorres e inspeccionas
para que mi ombligo sin más
quede atrapado por una boca melódica
la expresión de tu rostro
nos lleva a un lugar neutro y relajado
donde la intimidad no tiene cabida
y se comparte más que carne.



EFECTO NARCISISTA

Estoy enamorada de una mujer…
oro blanco su fortaleza
en un momento no determinado
te hace caer en sus encantos
y te envuelve.

Ella dice lo que piensa
cuando lo dice lo hace sin pensar
en ocasiones
sus palabras se confunden con crueldad
soy el reflejo de todas las cosas
que tienen esa capacitad
la veo y me siento
toco su cara y su piel
le unto caricias
mi intento de desamarrarla de defectos
hace que la ame más
frente al espejo me repito
gracias por ser ella
gracias por ser yo

RONALD PATIÑO GALARZA

(Cuenca, 1980) Integrante del Taller de Creación Literaria La Pileta.


Cuentos de hadas para infantes deprimidos


CUENTO 2

Despierta
hadas flotan
en el nauseabundo aroma del smog
érase una vez
un bosque gris
donde marrones árboles suicidas
resucitaban en extraños libros
sin color.

Despierta
hadas flotan
en los pútridos efluvios de mi respiración
érase una vez
un bosque gris
donde azules cuervos homicidas
le arrancaban los ojos
a un triste muñeco de cartón.



CUENTO 3

Caminando
entre las calles de Nunca Jamás
derramé las últimas gotas de mi infancia,
deambulado ebrio
entre las tumbas de los Niños Descarriados
descubrí a un viejo pirata
robando flores muertas
para cobrar una antigua venganza.

Caminando
entre las calles de Nunca Jamás
encontré sombrías hadas
vendiendo sus cuentos por un vaso de vino.

Caminando
entre las calles de Nunca Jamás
encontré lascivas hadas
vendiendo sus cuerpos por un trago de olvido.

Caminando
entre las calles de Nunca Jamás
envejecí arrullado
por el más tenebroso frío.



CUENTO 5

Recorriendo
los bastos senderos de tu cuerpo
buscando
macabros cuentos con final feliz
tropecé con mis cadenas
y el fantasma de Canterville.

PAULINA PANTOJA

(Quito, 1977) estudió Medicina en la Universidad Central del Ecuador. Forma parte del consejo editorial del la revista Fe de Erratas.


1

Y dígame Doctor cómo hizo para hacer el mundo en 7 días?
y Doctor responde siempre con parábolas

Responde que sopló y se hizo el viento y que escupió y se hizo el mar
y que cortó a su hijo en partes y de ahí me hizo a mí que soy una mujer blasfema.

Uno va tomando una cerveza y va muriendo,
es difícil luego volver a la vida.
Y cuando está vivo dice: una bielita …
Como se reirá Dios de nuestra pesadumbre
en eterna lucha con los peludos seres de dos patas
Dios solo pasa los días acostado
Pisándole los talones a quién, Dios?
Y también, pobre, no hay a quién perseguir en este mundo de dinosaurios extintos
ya nada es como antes,
y tu Dulcinea dónde estará?
y Lucifer? puro hueso y carroña.

Los humanos somos niños buenos
temerosos de la noche
qué le digo si Doctor es el conocimiento en sus cristales más puros,
pero cuidado te acerques debajo de mi cama, hay vidrio roto.
Estamos llenos de ejemplos del odio de Dios
y sin embargo este amor tan mal correspondido:
como la señorita a la que se le cayeron las pestañas de tanto rizarse: supertriste.
O un tatuaje mal hecho

Como se cagará de risa Dios cuando hagas tus aeróbicos.




2

La naturaleza está quieta porque es grande,
no está quieta sino que mueve su cola lentamente.

Yo, en mis 24 horas hormigamente me muevo
porque soy tan pequeña

Voy verde, voy amarilla, voy negra,
me quedo a veces un poco detenida en el negro,
pero de todas formas voy roja y casi nunca voy blanca.

Todo lo humano, yo,
tiene un ritmo
que me recuerda los números,
me muevo rápido para no perder la siguiente pitada,
para no perder el semáforo,
y aquello que no tiene nada que perder,
todo lo de afuera
en su no color extenso me ve riendo en paz.




Yo podría hacer el amor con mi padre
no hacer el amor desde luego:
cogerlo, jodérmelo.
Imagino tomar su sexo entre las manos
en una acto de sumisión filial,
imagino con más detalles ese cuerpo
que vi una vez en la ducha.

Me gustaría ejercitarme con sus canas debajo de mí.

Ver cómo se abren sus ojos,
sus cejas igualitas a las mías,
cuando yo mueva mis dedos
por entre su pantalón de tela burocrática.

Soy un ser sumamente oscuro y soy hija.
Y es un horror verme babear
con esa foto que dice: "que Dios te brinde
toda la ..." bla, bla ,bla.

SUSAN ROCHA

(Quito, 1976) Ha estudiado Artes, su especialidad es la escultura y el grabado. Forma parte del consejo editorial del la revista Fe de Erratas.



Vi a Edipo.
Lo reconocí antes del brutal designio
antes de la baraja y el tabaco.

Lo he visto comprar en la tienda de mi barrio,
usaba negras sandalias y
una pantalonera azul pupitre,

Supe entonces sobre la estética de la creación griega y sus raíces,
hoy he matado a su padre,
quise, decidí ahorrarle la molestia.
Y todo para poder cogérmelo y tirármelo esta noche.



La bailarina me despoja,

imita al campo de cuervos
al escenario barroco y
a la cromática de las fieras

se me une, me arroja
y al mismo tiempo me toma en posesión
mi cuerpo no la aguanta;
la bailarina simula que huye,
y yo finjo que le creo.




La infancia me gustó lo mismo que la varicela
guardaba la ternura funeral que trae la pobreza
la sutil molestia de la piel enrojecida
el encierro, la cortina que cubre la ventana y aspirina.

Pero como compensación trajo
igual que la varicela
licencia de estar en cama.

3/10/2006

AUGUSTO RODRÍGUEZ

(Guayaquil, 1979) Ha publicado los poemarios Ausencia (1999) y Mientras ella mata mosquitos (2004). Sus textos aparecen en varias antologías locales e internacionales. Premio Nacional de Poesía “David Ledesma Vásquez” por su poemario Animales salvajes. Miembro fundador del grupo cultural Buseta de Papel




ANIMALES SALVAJES

Ella estaba loca
yo nada cuerdo
le quité la ropa
mordí su alcachofa
ella me devoró los huesos
la amé
le hice el amor
de todas las formas posibles
ella me tragó
luego me vomitó con furia
yo era carne, saliva y nada.




TODO SE IRÁ A LA BASURA

Mi corazón estallará como piñata de fiesta
de lo que algún día fui no queda nada
solo vómitos de transeúntes ebrios
la borrachera es la última solución
en estos días
la mejor poesía se sigue escribiendo en los baños públicos
tanta es mi náusea
que le vomitaré a la mujer que amo
después me la comeré
con un poco de esfuerzo pero con la muerte
dividida en mi garganta.




EL FIN DEL MUNDO


“El día del fin del mundo
será limpio y ordenado
como el cuaderno del mejor alumno”
Jorge Teillier



El día del fin del mundo
tú y yo estaremos bailando
un bolero del año de la pera
contaremos chistes del presidente de turno
tomaremos el mejor ron del mundo
cuando Fidel todavía esté en el poder
pero hecho momia.
El día en que acabe todo este relajo
haremos el amor hasta oscurecernos
decenas de ángeles vendrán
y nos guiarán a nuestras nuevas habitaciones
pero alguien por ahí se llevará las llaves
y nos dejarán esperando eternidades
en largos pasillos.

EULALIA RODRÍGUEZ

(Ambato, 1980) Es parte del grupo de literatura de la Universidad de Cuenca.



HELENA

para Javier Moncayo, el grito de la borrasca



"Príamo en voz alta llamó a Helena:
"Ven aquí, amada hija, (...)
no eres pues para mí culpable,
culpables son los dioses,
que esta guerra de aqueos lacrimosa
contra mí han impulsado""

HOMERO

Iliada.


"Arráncame el paño
oh enemigo mío
¿Soy terrible?"

SILVIA PLATH
Señora Lázaro




Yo, que no reconozco otra llamada que la de tu sangre,
deambulo errante por los pasillos de una ciudad encadenada, desnuda, alterada,
bebiendo otros nombres, otras sales.

Buscándote.

exhibiendo por epitafio esta belleza que no es mía,
que está en venta apostada al bolsillo de la suerte.

Sola.

un paso más allá de esta lluvia de noches ¿ aún duerme mi sombra bajo el fatigante desequilibrio de tu piel?

un paso más acá de esta lluvia de noches ¿reconocerás mis manos, si me ves, al ritmo del paso triunfal que ha destinado para ti el oráculo de la tarde?




ITACA

rupturas y poesía a Ernesto Carrión.

Extraño navegante de suburbios y noches.


la palabra ha mudado de rostro
como de piedra los cimientos de nuestro Imperio
En este sitio, donde no es posible ya empezar de nuevo,
no se tejen cantos épicos
ni se tributa veneración al vacío multitudinario de ídolos rupestres.

Y con el polvo de estos años,
usuarios de códigos arcaicos. Regresan.
Ya no tan bellos, no tan fuertes nuestros hombres,
ya no ellos.

Y nosotras,
marcadas por la costumbre
de sombrear placer al cansancio de nuestros hombres
de cargar canastas y esconder para ellos
nuestras partes blandas bajo polleras ásperas
de guardar fidelidad a la violencia de un único cuerpo
despertamos sin pudor
y sin pudor saciamos la curiosidad de nuevas fatigas.

Y yo,
esta vez más sensible al hervor de otra sangre
espero a mi hombre
de una empresa que abortó el regreso
mirando hacia afuera a quien al caer la noche heredará, con su tienda, mi sexo

Hay otra guerra, sobre la que no salta el sol,
que libera silenciosa la angustia de un luto que amanece.
Y no me río, aunque sola,
porque cuantos han pasado por mi cuerpo
no le arrancaron más que rendimiento estéril,
cuando las antorchas vocean la sentencia
aún siento, sin tenerla, tu lengua vívida entre mis muslos.

TANNIA RODRÍGUEZ

(Ambato, 1978) Es parte del grupo de literatura de la Universidad de Cuenca.


ÍCARO

¿Pero sabrá el otro que enarbola su canto desde las entrañas que yo también
existo? ¿que también yo canto?
ERNESTO CARRIÓN
. Deconstrucción de Pessoa.



¿De qué sirve, ya, la bondad del corazón
y la belleza voluptuosa de los cuerpos?
¿de qué la racionalidad y las manos diligentes?
¿para qué reconocer el error o perderse en la ternura de tu eco ronco?
¿para qué están tendidas como cintas de gamuza tus caminos?
¿de qué me sirve que existas como un tronco pálido en medio del cemento liso?
Porque esto no es un canto,
reclamo de ti la vida que me corresponde,
yo te creé,
¿embalsamado con la sal de mis ojeras dormirás?
Porque desear es peligroso, te descargo de mis quejas,

Ícaro, vuela.




DEUDAS

A Eulalia y Javier.



Bajo tu vientre ningún hijo creció para evidenciarnos.
ERNESTO CARRIÓN. VII (Cantos de la Sal).




Pues que cargo esferas carbonizadas entre los brazos,
que la vida deje a su elección el manojo de sueños que arrancó de su cabeza calva
y sople al desierto donde me esperas
entre el sonido del recuerdo,
(refugio funesto que enlaza al pasado, al hombre y la muerte).
Tu hijo se pudre en mi vientre, desde entonces,
se perdió en la lámina vistosa que flamea,
con su testamento,
el inútil nombre que le dimos.

3/09/2006

SOLANGE RODRÍGUEZ

(Guayaquil, 1976) Ha publicado los libros de cuentos Tinta sangre y Dracofilia. Textos suyos aparecen en varias antologías del país y del extranjero. Miembro fundador del grupo cultural Buseta de Papel.




PARA DESHACER TODOS LOS NUDOS

Éramos, tú y yo, como de agua.
Si estiraba la mano hacia el cielo,
(digamos, para tocar el humor de las gaviotas)
era tu índice el que señalaba.
No hubo temblor en mi cerebro sin repasar
con la punta de la lengua,
ni yo rótula que dejara sin calentar entre mis pechos.
Y si me reía era con tus dientes,
y si tenías fe era con mi llama.
¡Cuanto aprendizaje de vida hubo en nuestra célula!:
las piernas enfiestadas, enredadas por la ingle,
los líquidos consumidos abundantemente,
los ombligos llenos y la sombra acuosa, labio contra labio,
el mismo ojo pardo de los animales.
Para deshacer todos los nudos,
me has despertado del vuelo de la sangre y serenamente,
con la lucidez de las especies superiores,
te has erguido desde esta forma binaria, para ser humano.

Ahora que me toco me faltan más partes,
no sé derrochar con solo dos manos
y está en media luna mi sexo de larva.

Ovo por las tardes
y bajo esta cubierta de piel y cartílago
me duelen azules tus lamentaciones
(melaza de huesos libres)

Yo tan dividida,
tú tan suficiente.
Estorbas perenne,
dentro de mí restos
y para aliviarme
prendo un fuego fatuo sobre mis escamas.




POEMA DE LA PERMANENCIA

Permanece tu voz
que tiembla como grava sacudida
sobre el polvo la gratitud.

Tú eres mi zarza triste,
guerrero de fragua solar,
estación de sangre,
pequeña aldea de puños al cielo.

En ti recupero el tiempo umbilical
de los nueve meses
(Tú eres mi otra madre)
Se me ocurre adoptarte por ridículo,
porque eres lo opuesto a mi verso.

Más allá piso tu sombra
como quien pisa un guijarro y
más allá tu claridad me sostiene las manos
oleando silencios sin lenguas.




POSTAL DE LA CIUDAD JARDÍN

Te dedico el mar de Lima, te dedico el crepitar de ese mar empedrado y frío que tardarás en escuchar otra vez. Para ti el olor salino de la herrumbre. Te dedico a todos los ahogados que duermen en su paraíso uterino y acuoso el otro sueño, el de la muerte. Te dedico la nostalgia que siento por ti, es decir que vivo tu nostalgia como si fuera mía, la nostalgia de los lúcidos. Te dedico mi insatisfacción permanente. Quizá porque desde esta ciudad se me ha fugado el pulso hacia otro lado o porque existimos seres que como tú, no estamos satisfechos en ninguna parte y somos como Judas a quien siempre le estorbó el tintineo de los treinta denarios.

3/08/2006

ELSY SUQUILANDA

(Quito, 1979) Forma parte del consejo editorial del la revista Fe de Erratas.




PIEDRAS MAMÍFERAS


En una extinción de sentidos me encontré una piedra,
y no siente nada,
pero… todos la miran,
la patean,


Un niño se acerca
y se la guarda en una de sus medias,
llega a casa cansado de haber vagado tanto,
se quita los venus,
se da cuenta que tiene una llaga enorme en su pie derecho…
causada por la pequeña roca,


no se disgusta…
Se dirige al patio trasero de su humilde hogar,
donde se encuentra una vasenilla de vinil,
Se lava sus patitas delicadamente
con el agua de lluvia de aquellos días,
siente el dolor que la piedra le ha causado,
mas nada le importa,
tan solo la recoge con sus manos sucias,
la posa sobre un altillo,donde se encuentra…
una virgen sin cabeza y llena de polvo …
que se a entrado por sus ventanas del olvido.
la piedra empieza a moverse
vuelve a la vida,
se despereza…
Es una prostituta olvidada en el tranvía de los chivos ahorcados.
El niño no se asombra…
Solo se acurruca entre sus senos y la llama...
MM
BUS CATAR NO ES LO MISMO QUE IR A CATAR OLORES
Ventana lado izquierdo,
maleta militar al hombro,
primer puesto dice mi mamita
para que en caso de choreo busial
tenga chance a botarme por la ventana principal…
noche ventilada,
ni una cucaracha
que mueva sus patas por los ventanales,
ni mucho menos
por donde dice… EXIT y HALE
sentadita,
ya preparada para ver las luces que adornan Carcelén,
desde la parada de los CATAR,
miles de perros flacos,
se dan sus escapadas para ver si la fritadera tripera tiene algo que brindar,
empieza el movimiento caballesco
como un animal salvaje
de las montañas que rodean el valle de Vilcabamba…
Me abrazo de la maletita,
me dispongo al disfrute de la brutalidad y la competencia
criolla vehicular.
ya pasamos las 5 canchas,
los matorrales de los multifamiliares
de la curva,
y a la derecha tenemos:
la tienda de Don Sarna,
la farmacia "No hay",
la Pizza con "S",
la licorera tipo cárcel del litoral,
el bar la " Hueca",
a la izquierda los manes que juegan básquet,
con unos HMI grandotes,
que el Moncayo se ha donado,
las tripas humeantes y los
que rehén mascando ese plástico - carnal.
Seguimos…
Por la subidita como la tía Charo o sea…
A 1 por hora.
Y yo felisota,
hecha lombriz de agua puerca,
subida en el catar,
subida en el catar,
ya en la curva para elevarnos,
por la gran ciudad,
un olor penetrante a:
PACUSO ( patas, culo, sobaco)…
Con una mesita,
ya la venta hoy por hoy haba terminado…
y que se posa en mi primer asiento,
¡Jesús en cruz!
No sabía si moverme o qué,
el tipo que medio me roza abruptamente,
por el movimiento de la bestia…
con llantas,
me dije a mí misma - Is time to pisarme - y cabrearme…
Pero…
Una sonrisa amable me demostré lo contrario,
me desvanecí en mi primer asiento,
en mi primer asiento,
ya hasta el olfato se me había taponado…
mientras el bus iba hecho flecha por el estadio de liga,
no había frenazos desenfrenados
Al llegar a la Avenida del Maestro,
un frenazo marcó mi bajada,
esa catacin fue lo que ni la sonrisa amable me detuvo…
para hacer…
MI GRAN ESCAPATORIA

ÁLEX TUPIZA ALDÁZ

(Quito, 1975 - todavía está en discusión el año de su muerte-) Forma parte del consejo editorial del la revista Fe de Erratas.




DIOS SUS AMORES

Sabe del mundo que fue
el que es
el que será
Omnipotente
Omnisciente
Omnipresente
pero frente a los muslos de María
no fue más que una triste palomita




CRISTO MAESTRO ORAL

Su lengua es una babel en destrucción
cuando se acerca al cielo
que tienes entre las piernas




CRISTO SU EDIPO

sueña en acostarse con la virgen maría
en sacar al sol la fehaciente prueba
en asesinar sádicamente al padre
para que la vida que se escribe en agua no se lleve el agua.




EL QUIJOTE SUS NO LECTURAS

El Quijote no leyó el Quijote
donde en arábigo se anunciaban todos sus entuertos
sin embargo
sin equivocarse
a muerte combatió a los gigantes
y en las ventas glorificó a las putitas.

PAOLA ZAMBRANO

(Santa Cruz - Galápagos, 1979) Ha participado en varios talleres literarios. Sus textos han aparecido en revistas del país.



1

Soy parte del teatro
Desaparezco

Oculta tras espejos rotos
Me confieso.





2

ABANDONO

He visto desde el Norte hasta la puerta de mi casa los niños que odian los carritos de guerra, los bancos de madera llenos de suicidas que beben cerveza rancia, el amante y su relación tormentosa esperando en la ventana de un cuarto de alquiler.

He visto esas flores extrañas, que crecen espontáneamente en toda la casa, los trópicos, los desiertos y los grandes nevados, el frío intenso amenazando los tachos de basura.

He visto mis manos aborreciéndome por no poder tocar lo que veo, la noche donde el placer era necesario y al criminal que se quedó tras la puerta del baño.

He visto excéntricos hombres manejando grandes maquinarias por algunas horas, mirando con culpa a su mujer que le susurra lo que podría hacer con su cuerpo.

He visto ciegos extasiados de sonidos, los gritos debajo de las rocas, las casas derrumbándose en la playa.

He visto la soledad queriéndose tirar de algún edificio, el río sollozando dentro de un armario porque se siente solo.

He visto imágenes en la sopa caliente y también en la fría, a media noche, velas, vino y una mesa demasiado grande.

He escuchado la buena y la mala música. El último ring-ring a las 11H30 PM.





3

APARIENCIAS

Te juro que antes de venir conseguí un nuevo nombre, fue inevitable pensar que me sentaba en ese pupitre viejo de la escuela en donde me sentí acusado varias veces, solo por que no aprendí esto o aquello, pero ahora es diferente, aunque siento la misma sensación, al final las esquinas terminan redondeadas por mis dedos.

¿Por que no me miras?, tus ojos son una especie de espectáculo nocturno de algún callejón surrealista, un caballo fugitivo que desesperadamente se tiró al arroyo a beber agua. Quiero hablarte, pero es muy apresurado y al mismo tiempo decir nada es peligroso. Soy un hombre que duerme tras las escaleras de la solemnidad, porque cree que existe y que algún día será elogiado, pero no goza en su progreso. Ni los halagos, ni las academias tienen tan mala reputación como los perros que gimen con permiso de sus amos.

Lo imprevisto, lo favorable. Al final comprobé que estaba recostado a los pies de un hombre envejecido, que había diferentes clases de dolor, que cualquier movimiento que aquel hiciera, aunque fuera débil, me dejaría al descubierto.

¿Acaso no creo en dios?; durante un segundo creí que si, pero luego recordé mis excesos alcohólicos, esos en los que había perdido toda mi dignidad.

WLADIMIR ZAMBRANO

(Guayaquil, 1985) Estudia Comunicación Social en la Universidad Católica de Guayaquil y siente una intensa pasión por toda expresión artística, especialmente por la plástica, que compagina con su labor literaria. Actualmente trabaja en su primer libro.

Extractos de "El desequilibrio de la memoria" (inédito)

ODILON REDON O EL ESCAPE DE TODO O EL SECRETO CONFECCIONADO

Cuando alguien cierra los ojos sin dormir:
camina un niño,
se dobla el día y la vejez se guarda,
y la hora,
el minuto y el segundo
como forma de cera instalando su recuerdo entre lo débil
lucen el fragmento del descanso al cruzar un rostro vivo.

Cuando alguien cierra los ojos sin dormir:
hay un secreto que se ignora al final de los secretos,
la vibración y el aire que se esparce ante la idea
o el jardín
o la piedra
envueltos como viejo regalo entre divagaciones y anhelos;
una cosa inocente y a la vez trémula,
que guarda los carruajes destruidos en que viaja la memoria

(palabra oculta o que no existe, mundo de temores que baja entre los párpados
y el deseo, que transformado en soledad como baúl de oro o barril de vino,
abraza lo perfecto en la privacidad del silencio).



REINVINDICACIÓN DEL VERANO

Despierta la hoja
inmediatamente seca en los labios del anciano,
pero el sol avanza
como una regla de oro entre la gente y el aire.

Las formas del mundo son enumeradas.
Y el viento,
creyente en su habitación infinita,
predispone lo ligero anunciando lo imposible.

Ya no hay vampiros diminutos.
Ya no hay vampiros diminutos.

La aguja del instante,
(curveada o vertical)
multiplicada por mil, respira en el pasado.

Y la tierra
se aleja en caricias de fuego ante la humedad y el sueño
(ese matrimonio que disipa el control de las calles antiguas,
la armadura,
el dolor
y el tacto imprescindible a la hora prevista).