Extractos de "El desequilibrio de la memoria" (inédito)
ODILON REDON O EL ESCAPE DE TODO O EL SECRETO CONFECCIONADO
Cuando alguien cierra los ojos sin dormir:
camina un niño,
se dobla el día y la vejez se guarda,
y la hora,
el minuto y el segundo
como forma de cera instalando su recuerdo entre lo débillucen el fragmento del descanso al cruzar un rostro vivo.
Cuando alguien cierra los ojos sin dormir:
hay un secreto que se ignora al final de los secretos,
la vibración y el aire que se esparce ante la idea
o el jardín
o la piedra
envueltos como viejo regalo entre divagaciones y anhelos;
una cosa inocente y a la vez trémula,
que guarda los carruajes destruidos en que viaja la memoria
(palabra oculta o que no existe, mundo de temores que baja entre los párpados
y el deseo, que transformado en soledad como baúl de oro o barril de vino,
abraza lo perfecto en la privacidad del silencio).
REINVINDICACIÓN DEL VERANO
Despierta la hoja
inmediatamente seca en los labios del anciano,
pero el sol avanza
como una regla de oro entre la gente y el aire.
Las formas del mundo son enumeradas.
Y el viento,
creyente en su habitación infinita,
predispone lo ligero anunciando lo imposible.
Ya no hay vampiros diminutos.
Ya no hay vampiros diminutos.
La aguja del instante,
(curveada o vertical)
multiplicada por mil, respira en el pasado.
Y la tierra
se aleja en caricias de fuego ante la humedad y el sueño
(ese matrimonio que disipa el control de las calles antiguas,
la armadura,
el dolor
y el tacto imprescindible a la hora prevista).