ÓLEO CON BRUJA (duende)
Para Ñusta
Te devuelvo los engaños de tu escoba,
no me juegues con tus naipes del destino,
ya no quiero ser un gato en el castillo
de una anciana en mecedora.
no me juegues con tus naipes del destino,
ya no quiero ser un gato en el castillo
de una anciana en mecedora.
Ya no llores por la sangre que has perdido,
que no es para asustarse.
A mí también van a matarme.
Ya no sirven tus promesas sin futuro,
ya la aurora me ha entendido, no hago alarde
de haber firmado con mi estrella en tu paisaje
a la espera de un conjuro.
Ya no sirven tus promesas sin futuro,
ya la aurora me ha entendido, no hago alarde
de haber firmado con mi estrella en tu paisaje
a la espera de un conjuro.
Yo no he sido el que ha comido de tu carne,
y no es el fin del mundo.
Ya no vas a hipnotizarme.
Ya he limpiado tus murmullos de mi alcoba,
no es cuestión de libertad o de independencia,
es que estoy con un dragón en la paciencia
escribiéndote otra historia.
Ya he limpiado tus murmullos de mi alcoba,
no es cuestión de libertad o de independencia,
es que estoy con un dragón en la paciencia
escribiéndote otra historia.
Ya no estamos en la vida igual que antes,
y no es que me sorprenda...
A mí también van a matarme.
ÓLEO CON DUENDE (bruja)
Para Ñusta
Un lienzo de estrellas alegres
llueve, llueve, llueve...
Un coro de peces
juegan a ser iguanas.
Yo con la angustia de siempre
soy un ovillo de lana.
Soy un ovillo de arañas.
Eres un arpa.
La lluvia esteriliza soldados
que nos inundan la casa.
Un cuento de hadas.
El viento es una vieja desnuda
que no nos dice nada.
Duerme,
la melancolía.
Yo al igual que siempre
juego con las arañas
y en su mirada de serpiente
soy un ovillo de lana.
Soy un ovillo de iguanas.
El frío es un ángel macabro
iluminado por las avispas.
La bruja es un lienzo manchado,
un duende en un árbol de espinas.
Un cuento de hadas.
La lluvia nos eriza la espalda,
y nos ensucia la cara.
Eres un arpa.
El viento es una vieja dormida
que te desnuda en mi cama.
Llueve,
tu melodía.
Un lienzo de flores silvestres...
llueve, siempre llueve...
Duerme,
¿quién te crees que eres?