3/12/2006

PAULINA PANTOJA

(Quito, 1977) estudió Medicina en la Universidad Central del Ecuador. Forma parte del consejo editorial del la revista Fe de Erratas.


1

Y dígame Doctor cómo hizo para hacer el mundo en 7 días?
y Doctor responde siempre con parábolas

Responde que sopló y se hizo el viento y que escupió y se hizo el mar
y que cortó a su hijo en partes y de ahí me hizo a mí que soy una mujer blasfema.

Uno va tomando una cerveza y va muriendo,
es difícil luego volver a la vida.
Y cuando está vivo dice: una bielita …
Como se reirá Dios de nuestra pesadumbre
en eterna lucha con los peludos seres de dos patas
Dios solo pasa los días acostado
Pisándole los talones a quién, Dios?
Y también, pobre, no hay a quién perseguir en este mundo de dinosaurios extintos
ya nada es como antes,
y tu Dulcinea dónde estará?
y Lucifer? puro hueso y carroña.

Los humanos somos niños buenos
temerosos de la noche
qué le digo si Doctor es el conocimiento en sus cristales más puros,
pero cuidado te acerques debajo de mi cama, hay vidrio roto.
Estamos llenos de ejemplos del odio de Dios
y sin embargo este amor tan mal correspondido:
como la señorita a la que se le cayeron las pestañas de tanto rizarse: supertriste.
O un tatuaje mal hecho

Como se cagará de risa Dios cuando hagas tus aeróbicos.




2

La naturaleza está quieta porque es grande,
no está quieta sino que mueve su cola lentamente.

Yo, en mis 24 horas hormigamente me muevo
porque soy tan pequeña

Voy verde, voy amarilla, voy negra,
me quedo a veces un poco detenida en el negro,
pero de todas formas voy roja y casi nunca voy blanca.

Todo lo humano, yo,
tiene un ritmo
que me recuerda los números,
me muevo rápido para no perder la siguiente pitada,
para no perder el semáforo,
y aquello que no tiene nada que perder,
todo lo de afuera
en su no color extenso me ve riendo en paz.




Yo podría hacer el amor con mi padre
no hacer el amor desde luego:
cogerlo, jodérmelo.
Imagino tomar su sexo entre las manos
en una acto de sumisión filial,
imagino con más detalles ese cuerpo
que vi una vez en la ducha.

Me gustaría ejercitarme con sus canas debajo de mí.

Ver cómo se abren sus ojos,
sus cejas igualitas a las mías,
cuando yo mueva mis dedos
por entre su pantalón de tela burocrática.

Soy un ser sumamente oscuro y soy hija.
Y es un horror verme babear
con esa foto que dice: "que Dios te brinde
toda la ..." bla, bla ,bla.