(Guayaquil, 1978) Está por publicar un libro de poemas y un libro de cuentos. Los estudios superiores los realizó en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Guayaquil.
Aprendí a malvivir de cuentos,
de buscar la verdad inexistente
en los huesos del cielo.
Las costumbres y variaciones
limpian las lunas
y las manchas disfrutan de la ignorancia
del pendejo caminante,
¡qué más da!
si en el fétido camino
abundan los querubines enmascarados;
el organismo anunciaba cantante el cáncer
¡qué bien se siente cuando la muerte se acerca!
dulce refugio en punto desconocido
para el burlado y sosegado,
la tristeza de no escribir nada coherente
y soñar con la pluma que está al fondo de un lago;
me cansé de sabios ignorantes
y de guerreros que se inventan batallas,
¿quién sabe lo que el vagabundo pudo hacer?,
si es que no le hubieran robado.
Desde esta ventana
como se extraña la presencia
de tu frío seno maternal,
tan bello tu vestido
y dulces tus caricias
que el deseo de compartir
el fin del camino en la tumba
hace más impaciente mi destierro
que hasta mi propia pluma siente celos
que te dedique un poema.
Dulce reina del Hades!
poderoso tu hechizo
que el mismo hombre inventó el suicidio
para no perder el tiempo
de besar tus labios mortales.
Quisiera beber tu cianuro
para estar a tu lado
y olvidarme de vivir
en este fango esclavizador
donde las celdas abiertas
dañan mi ser.
Las amazonas aprovechadas
impidieron mi castidad
la cual gustosa
reservaba para ti.
Aquí el excremento es oro
y en tu trono simplemente no existe lo mercantil.
Por mi falta de virginidad
pido a mis hermanos
que intercedan ante vuestra merced
y cuiden mi copa de vino
para disfrutar el coloquio
en nuestra mesa maldita.
El inexistente tiempo ya termina,
tengo mi equipaje perdido de los viajes.
Solo pido que me recojas
y el resto no importa.
Olvida a las rameras,
dichoso estaré de sufrir
cualquier castigo
porque la recompensa
de estar del otro lado del epitafio
hará más dichoso
mis intentos de escribir.
Reina del panteón
apiádate de mí.
No seré soldado de tu ejército
ni juraré tu bandera
debido que ser fiel
es mi maldito error
aunque a tu lado errar es bueno y eterno,
espero jugar contigo
por siempre en limbo
con nuestros espectros amigos.
Dame el valor
de cortar el camino sangrante de mi cuerpo
sin importar o carecer de argumento
ayúdame a dejar esta celda
que es putrefacta
aunque a algunos agrade.
No quiero simpatizar
en este maldito patio
tampoco en tu convento,
solo quiero estar a tu lado
para disfrutar la libertad
de ser un idiota sin remedio
y no causar resentimientos
a los verdaderos inteligentes.